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La cistitis: afecta a casi la mitad de las mujeres

Síntomas
La cistitis es una inflamación de la vejiga y la uretra. Casi una de cada dos mujeres padece de cistitis, al menos en algún momento de su vida. Los síntomas son los siguientes: ganas frecuentes de orinar, aunque casi no salga fluido alguno; sensaciones de comezón muy dolorosas en el momento de la micción. En algunos casos, también puede haber pus o sangre en la orina, dolores en la parte inferior de la espalda, fiebre y náusea. Dichos síntomas llegan a ser molestos y desagradables. Algunas mujeres pueden sentirse deprimidas y ansiosas, lo que viene a agravar el problema.

Causas
La cistitis puede tener diversos orígenes: infecciones, estrés, alergias a determinados alimentos, medicamentos u otras sustancias (sobre todo, determinados productos químicos utilizados en jabones y desodorantes), síndrome premenstrual o enfermedad. Si durante el coito el pene se frota demasiado contra la uretra de su compañera, puede llegar a dañarla y provocar una cistitis. Si esto pasa a menudo, a ella se le quitarán las ganas del sexo: su vagina no se lubrificará adecuadamente. El estrés, junto con la sequedad vaginal pueden provocar una recidiva. Lo mejor es prevenir o reducir el ciclo de crisis, eliminando infecciones y factores agravantes.

La cisititis es también una enfermedad sexualmente transmisible, que puede provocar una infección de los riñones. Este problema afecta principalmente a las mujeres, ya que su uretra es más corta que la de los hombres, y los gérmenes pueden pasar más fácilmente del intestino a la vagina, a la uretra y a la vejiga. Con la menopausia, las paredes de la vejiga y de la uretra se vuelven más finas y, por lo tanto, más sensibles a las infecciones.

 

Soluciones

La cistitis es una infección que puede acarrear importantes complicaciones. Por lo tanto, lo primero que debe hacer es consultar a su médico. No obstante, para prevenir o atenuar una crisis y ante cualquier signo de molestia, la mujer puede seguir los siguientes consejos:

- Beber mucha agua, sobre todo al principio de la crisis. Evitar el alcohol, el café, el té y cualquier otra bebida con cafeína. Para reducir la acidez de la orina y la sensación de comezón, beber un vaso de agua, en el que se disolverá una cucharilla de bicarbonato sódico.
- No dejar que la vejiga se llene demasiado: ir al servicio con frecuencia.
- Intentar relajarse y eliminar todo lo que pueda provocar estrés o ansiedad. Esperar a que desaparezcan los síntomas, antes de reanudar su actividad sexual.
- Llevar ropa amplia, preferentemente de algodón (fibra suave y natural).
- Aplicar bolsas de agua caliente en la parte inferior de la espalda o en el estómago para aliviar el dolo.
- Evitar la utilización de jabones demasiado corrosivos, desodorantes vaginales, perfumes, aceites de baño.
- Lavar la zona vaginal y la entrada de la uretra después de haber utilizado los aseos.

Si la cistitis es debida a una relación sexual, lávense (ambos) los órganos genitales y las manos con agua caliente antes del coito, y utilicen un lubrificante a base de agua. Eviten las presiones sobre la uretra. Cuidado con las estimulaciones salvajes del clítoris y las penetraciones por detrás. Lo mejor es que se siente a horcajadas sobre su compañero y evite las presiones y estimulaciones demasiado fuertes en la zona anal. Pídale a su compañero que vaya con calma y se lave antes y después del coito.

 

Pídale consejo a su médico acerca de los métodos anticonceptivos que más le convienen: determinadas píldoras, diafragmas y cremas espermicidas pueden favorecer la cistitis. Si los síntomas persisten, o si tiene crisis repetidas, consulte a su médico.

Algunas mujeres siguen padeciendo, ocasionalmente, un dolor persistente en la micción : es el "síndrome uretral", que puede estar relacionado con una infección, al roce del pene durante el coito o las complicaciones de una operación, un parto o un examen intermo. Antes del coito, asegúrese de que su vagina esté bien lubrificada (naturalmente o con gel). Evite los alimentos y productos que provocan reacciones alérgicas (jabones, desodorantes, perfumes, lociones) y no se ponga ropa muy ajustada, que le pueda irritar o que esté confeccionada con fibras sintéticas. Para evitar las recidivas del síndrome uretral, acostúmbrese a beber, al menos, dos litros de agua cada día. No descuide su higiene alimentaria, duerma suficientemente y haga ejercicio. No introduzca los tampones de cualquier manera y, tras haber orinado, seque sus órganos genitales con unos ligeros golpecitos, sin frotarlos. No limite el sexo a la sola penetración; también existen las alternativas: caricias, masaje, sexo oral, masturbación.